profesora no epodido enviar fotos por no savia envial a hora estoy aprendiendo no balla creer
que uno no esta pendiente del blog en cuanto aprenda envio fotos inportantes y resumenes
(grasias)
martes, 24 de abril de 2007
LUIS Guillermo Paz:
profesora no epodido enviar fotos por no savia envial a hora estoy aprendiendo no balla creer
que uno no esta pendiente del blog en cuanto aprenda envio fotos inportantes y resumenes
(grasias)
que uno no esta pendiente del blog en cuanto aprenda envio fotos inportantes y resumenes
(grasias)
PARA TODO EL GRUPO
Me siento satisfecha por la apertura del blog y el material que han colocado. Pero mi intenciòn de trabajar con Blog no fue de copiar y pegar. No. Necesito que coloquen producciòn propia, comentarios sobre temas tratados en cada clase, alguna novedad sobre entomologìa. No calificarè hasta que coloquen aportes personales. RESUMENES DE LAS CLASES. DE CADA UNA . Los blog son para eso para compartir informaciòn, artìculos, pero tambièn para comentar y publicar producciòn propia. Agradezco lo consideren, de lo contrario tendremos inconvenientes al momento de evaluar. Profesora Belkys Moreno Valencia.
lunes, 23 de abril de 2007
modificasion del aparato bucal:Luis G . Paz
Modificaciones del Aparato bucal
Existen varias formas de catalogar los diferentes tipos de aparatos bucales que han desarrollado los insectos a través de su evolución. Podemos distinguir dos arreglos básicos, el primero se da en los insectos entognatos en donde las piezas se encuentran por completo dentro de la cápsula cefálica y no son visibles desde afuera, como ocurre en los órdenes Protura y Collembola. En los insectos ectognatos, las piezas bucales se encuentran más expuestas y se pueden apreciar desde afuera, a los lados de la parte inferior de la cabeza. La mayoría de los insectos han seguido esta última tendencia y además, algunos grupos han desarrollado variaciones impresionantes en el arreglo forma y tamaño de las mandíbulas, las maxilas y el labium, de acuerdo a la forma en que se alimentan. Los insectos ectognatos presentan dos modificaciones básicas: a) El aparato bucal del tipo masticador y b) El aparato bucal del tipo chupador.
Aparato bucal Masticador
En este caso, los apéndices usualmente se encuentran completos con algunas modificaciones secundarias, se mueven lateralmente, con un diseño apropiado para cortar y macerar alimentos sólidos. Los depredadores están armados con dentículos afilados en las partes apicales de las mandíbulas para atrapar con mayor facilidad a su presa. En cambio en los insectos consumidores de plantas o fitófagos, los dentículos no son menos puenteagudos. Sus mandíbulas tienden a ser obtusamente anguladas para cortar, y junto con los molares, desmenuzan el alimento. Aparte de su función básica en el proceso de alimentación, también hay modificaciones sustanciales para la defensa, el cortejo, la construcción de refugios o nidos, e incluso el apareamiento. El aparato masticador es el más primitivo y se encuentra en los adultos de los órdenes Thysanura, Diplura, Collembola, Orthoptera, Dermaptera, Psocoptera, Isoptera, Neuroptera, Mecoptera, Trichoptera, Coleoptera e Hymenoptera, así como en los estados larvales de muchos insectos. Unos pocos insectos mandibulados como las abejas y algunas larvas, obtienen su alimento en forma líquida por medio de la succión a través de un canal formado por el resto de las partes bucales. A este sistema se le denomina como masticador chupador. En las abejas, el labium y las maxilas se han modificado en una estructura parecida a una lengua, móvil y extensible para chupar el néctar. Las larvas de la hormiga león (un neuróptero de la familia Myrmeleontidae), tienen las mandíbulas y las maxilas alargadas y succionan los fluidos de sus presas a través de un canal en medio de las estructuras. Algunas larvas de escarabajos de la familia Dytiscidae también chupan los fluidos de sus presas a través de canales en las mandíbulas.
CESAR NAVARRO
Plantas vs. Insectos
Indirectamente, la alimentación de las plantas depende de los animales, ya que los desechos de estos recuperan los nutrientes del suelo, y general parte del carbono atmosférico que los vegetales requieren para vivir.
Pero algunas plantas, a lo largo de la evolución, han sumado a su régimen habitual la capacidad de alimentarse directamente de animales. ¿Y quiénes suelen ser las principales víctimas? Los insectos.
Existen dos clases de plantas con flores carnívoras: las atrapadoras activas y las pasivas. Entre las primeras, la Dionaea muscipola es la más famosa. Su hoja se cierra como una bisagra cuando un grillo o una araña tiene la mala suerte de tocarla.
Entre los atrapadores pasivos se destacan las plantas jarro, donde toda la hoja funciona como un recipiente. Como en el género Sarracenia de Norte América. Mediante colores y aromas, la presa es atraída hasta el interior del jarro, donde es atrapada y digerida por el líquido de la trampa.
Otras plantas funcionan como un “papel cazamoscas”; es el caso de las especies de los géneros Drosera y Pinguicola. Poseen glándulas en sus hojas, que segregan unas gotas adhesivas. Los insectos voladores, fascinados por el color o el mismo brillo de esas gotas, se posan... y quedan pegados. Sus esfuerzos por escapar excitan más glándulas, y es peor.
La cantidad de presas que puede atrapar una planta carnívora es notable. En un experimento realizado, una hectárea de Drosera capturó en poco tiempo seis millones de mariposas. De las aproximadamente 250.000 especies de plantas con flores, sólo unas 400 son carnívoras. La mayoría subsiste en hábitats pobres en nutrientes. Pero no en insectos.
Indirectamente, la alimentación de las plantas depende de los animales, ya que los desechos de estos recuperan los nutrientes del suelo, y general parte del carbono atmosférico que los vegetales requieren para vivir.
Pero algunas plantas, a lo largo de la evolución, han sumado a su régimen habitual la capacidad de alimentarse directamente de animales. ¿Y quiénes suelen ser las principales víctimas? Los insectos.
Existen dos clases de plantas con flores carnívoras: las atrapadoras activas y las pasivas. Entre las primeras, la Dionaea muscipola es la más famosa. Su hoja se cierra como una bisagra cuando un grillo o una araña tiene la mala suerte de tocarla.
Entre los atrapadores pasivos se destacan las plantas jarro, donde toda la hoja funciona como un recipiente. Como en el género Sarracenia de Norte América. Mediante colores y aromas, la presa es atraída hasta el interior del jarro, donde es atrapada y digerida por el líquido de la trampa.
Otras plantas funcionan como un “papel cazamoscas”; es el caso de las especies de los géneros Drosera y Pinguicola. Poseen glándulas en sus hojas, que segregan unas gotas adhesivas. Los insectos voladores, fascinados por el color o el mismo brillo de esas gotas, se posan... y quedan pegados. Sus esfuerzos por escapar excitan más glándulas, y es peor.
La cantidad de presas que puede atrapar una planta carnívora es notable. En un experimento realizado, una hectárea de Drosera capturó en poco tiempo seis millones de mariposas. De las aproximadamente 250.000 especies de plantas con flores, sólo unas 400 son carnívoras. La mayoría subsiste en hábitats pobres en nutrientes. Pero no en insectos.
BEATRIZ GUZMAN
Vida de Insectos
Alimentación
Se podría decir abiertamente que los insectos comen de todo. Aunque tratándose de tres cuartos de millón de especies, eso no debería asombrarnos.
Los jugos de las plantas y también sus hojas y sus tallos y sus raíces; frutas, las que sean; granos de cereales; carne viva o muerta, fresca o en descomposición; madera, papel, telas; sangre (incluida la humana): todo puede ser alimento.
Hay que decir que muchos insectos devoran... a otros insectos. Así, las ninfas de las libélulas o las chinches de agua se alimentan de insectos que andan por allí (y también de pequeños vertebrados acuáticos, como pececitos y renacuajos). Las mariquitas, también llamadas vaquitas de San Antonio, tienen una dieta a base de los pulgones que comen rosales y otras plantas. Por eso las rondan. Incluso se las cría adrede para cuidar el jardín. O sea que no solamente traen buena suerte...
Algunos insectos –como las moscas comunes- no son muy exquisitas al escoger su menú. Lo mismo les da succionar azúcar o frutas que sudor o excrementos.
Otros, en cambio, parecen saber lo que quieren. Tanto, que se los reconoce y denomina por su alimento predilecto, como la chinche de la malva o el escarabajo de la harina o el piojo de los libros. Otro que se devora los libros es el conocido tisanuro o pescadito de plata.
La mayoría de los insectos son herbívoros, y la mayoría de los herbívoros son especialistas. O sea: comen una sola o en todo caso unas pocas especies de plantas. ¿No sería mejor cualquiera? ¿No tendrían así más alimento disponible? No, ellos siguen con su aburrida dieta. ¿Por qué?
El fenómeno admite diversas explicaciones, tal vez complementarias. Ingenuamente se podría pensar: comen esa planta porque les gusta más, porque les atrae más su sabor o su color o lo que sea. Pero no es tan simple.
Una razón posible es que las plantas contienen sustancias defensivas, suerte de venenos para hongos y para insectos. Los insectos, por su parte, han debido desarrollar a su vez mecanismos defensivos contra esos venenos. Y, como sería imposible desarrollar esos mecanismos para diversos venenos, se han especializado en un determinado vegetal.
Otra explicación posible es que cada insecto ha elegido aquellas hojas que por algún motivo (tamaño, forma, color) lo protegen mejor o lo expone menos a sus depredadores naturales.
Alimentación
Se podría decir abiertamente que los insectos comen de todo. Aunque tratándose de tres cuartos de millón de especies, eso no debería asombrarnos.
Los jugos de las plantas y también sus hojas y sus tallos y sus raíces; frutas, las que sean; granos de cereales; carne viva o muerta, fresca o en descomposición; madera, papel, telas; sangre (incluida la humana): todo puede ser alimento.
Hay que decir que muchos insectos devoran... a otros insectos. Así, las ninfas de las libélulas o las chinches de agua se alimentan de insectos que andan por allí (y también de pequeños vertebrados acuáticos, como pececitos y renacuajos). Las mariquitas, también llamadas vaquitas de San Antonio, tienen una dieta a base de los pulgones que comen rosales y otras plantas. Por eso las rondan. Incluso se las cría adrede para cuidar el jardín. O sea que no solamente traen buena suerte...
Algunos insectos –como las moscas comunes- no son muy exquisitas al escoger su menú. Lo mismo les da succionar azúcar o frutas que sudor o excrementos.
Otros, en cambio, parecen saber lo que quieren. Tanto, que se los reconoce y denomina por su alimento predilecto, como la chinche de la malva o el escarabajo de la harina o el piojo de los libros. Otro que se devora los libros es el conocido tisanuro o pescadito de plata.
La mayoría de los insectos son herbívoros, y la mayoría de los herbívoros son especialistas. O sea: comen una sola o en todo caso unas pocas especies de plantas. ¿No sería mejor cualquiera? ¿No tendrían así más alimento disponible? No, ellos siguen con su aburrida dieta. ¿Por qué?
El fenómeno admite diversas explicaciones, tal vez complementarias. Ingenuamente se podría pensar: comen esa planta porque les gusta más, porque les atrae más su sabor o su color o lo que sea. Pero no es tan simple.
Una razón posible es que las plantas contienen sustancias defensivas, suerte de venenos para hongos y para insectos. Los insectos, por su parte, han debido desarrollar a su vez mecanismos defensivos contra esos venenos. Y, como sería imposible desarrollar esos mecanismos para diversos venenos, se han especializado en un determinado vegetal.
Otra explicación posible es que cada insecto ha elegido aquellas hojas que por algún motivo (tamaño, forma, color) lo protegen mejor o lo expone menos a sus depredadores naturales.
BEATRIZ GUZMAN
Los Insectos por Dentro
Anatomía
El cuerpo de los insectos está formado por tres regiones principales (llamadas tagmas) con funciones claramente diferenciadas.
La cabeza contiene los órganos sensoriales: las antenas, de diverso tipo pero siempre dos; y los ojos, que pueden ser simples, denominados ocelos y normalmente tres; o compuestos por varios o muchos ocelos: 7 en ciertas hormigas, 4.000 en mosquitos y 12.000 en mariposas.
También en la cabeza está el aparato bucal, sea masticador (el más primitivo), picador-chupador (mosquitos, chinches, piojos), lamedor (abejas) tipo esponja (moscas), tipo sifón o espiritrompa (mariposas), etcétera.
El segundo tagma, el tórax, es el centro de la locomoción, porque lleva las seis patas (cada una articulada en varios segmentos) y las dos o cuatro alas, a veces útiles y a veces no.
Cuando esas alas están algo más endurecidas que en otros grupos, se llaman tegminas. Tegminas tienen los grillos, las langostas, las cucarachas. Cuando las alas están totalmente endurecidas, quitinizadas, se denominan élitros, y quienes los portan son los escarabajos.
El abdomen, finalmente, es el centro de la reproducción. Los insectos presentan sexos separados y muy diferenciados morfológicamente. En su gran mayoría son ovíparos; vale decir, se reproducen mediante los huevos que ponen sus hembras.
Anatomía
El cuerpo de los insectos está formado por tres regiones principales (llamadas tagmas) con funciones claramente diferenciadas.
La cabeza contiene los órganos sensoriales: las antenas, de diverso tipo pero siempre dos; y los ojos, que pueden ser simples, denominados ocelos y normalmente tres; o compuestos por varios o muchos ocelos: 7 en ciertas hormigas, 4.000 en mosquitos y 12.000 en mariposas.
También en la cabeza está el aparato bucal, sea masticador (el más primitivo), picador-chupador (mosquitos, chinches, piojos), lamedor (abejas) tipo esponja (moscas), tipo sifón o espiritrompa (mariposas), etcétera.
El segundo tagma, el tórax, es el centro de la locomoción, porque lleva las seis patas (cada una articulada en varios segmentos) y las dos o cuatro alas, a veces útiles y a veces no.
Cuando esas alas están algo más endurecidas que en otros grupos, se llaman tegminas. Tegminas tienen los grillos, las langostas, las cucarachas. Cuando las alas están totalmente endurecidas, quitinizadas, se denominan élitros, y quienes los portan son los escarabajos.
El abdomen, finalmente, es el centro de la reproducción. Los insectos presentan sexos separados y muy diferenciados morfológicamente. En su gran mayoría son ovíparos; vale decir, se reproducen mediante los huevos que ponen sus hembras.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)